...Debería ser suficiente para sacárselo.

Cuántas personas hay en el mundo y que además conozco que tienen jefes y compañeros infelices, que intentan hacer infelices a los demás y se esfuerzan en ello cada miserable dia de su vida en un intento de hacer partícipes a los demás de su desdichada existencia.

Desgraciadamente estos infelices personajes que todos conocemos o hemos conocido a lo largo de nuestra vida, son como una especie diferente con una frustración muy mal llevada y que por alguna curiosidad de la vida o de otras cosas alguien los ha puesto a mandar en algo o sobre alguien y así algunos siguen pensando que su infelicidad compartida es más sostenible o más normal.

Claro, cuantos más individuos infelices más normal se convierte el concepto. La palabra "normal" no es muy afortunada en estos tiempos porque cuando le dices a alguien que  es normal puede entender que estás dentro de la media o próximo a la media, da igual de lo que estemos hablando, entiéndase el concepto abstracto para luego poder adaptarlo a cada faceta o aspecto vital.

Sinceramente, no creo que lo normal sea ser infeliz y contribuir a propagarlo con cada gesto, palabra o acto de la vida diaria, otra cosa es que los infelices así lo piensen porque "mal de muchos..." y se les olvida la segunda parte "... consuelo de tontos" y la cosa se pone peor cuando no son muchos... porque entonces rayas en lo mediocre y no estás dentro de la media si no por debajo.

La normalidad, en general, viene dada por la curva de Gauss, en estadística, lo normal está al centro de la campana más o menos y coje un cierto intervalo más o menos amplio dependiendo del estudio, a un lado, hacia el cero, la curva tiende a coincidir también con el cero absoluto de coordenadas, cuánto más próximo estás a ese cero más cerca estás de la "tábula rasa" que se dice en catalán, el concepto es el mismo que el de la casi muerte cerebral desde que has nacido...

Creo que estas cosas deberían llegar a aquellos que ponen gente a mandar sin mirar sus capacidades para el mando, deberían llegar a los gabinetes de recursos humanos para hacer más sencillo encontrar líderes que facilitan la vida.

Las 8 horas diarias que puedes llegar a convivir con un infeliz pueden ser desastrosas si no estás preparado para sorprender con la mejor conducta que se le puede pagar a un infeliz; demostrarle que es el más tonto del lugar, por no saber ver las cosas agradables, las sonrisas, de los demás y las propias. Cuando el concepto de infeliz se completa entre todos los que conocen el caso y se van dando cuenta de que no hay por donde cogerlo, que se dan cuenta de que se han dado muchas oportunidades y se ha mirado para otro lado demasiadas veces, que a veces, por aguantar un infeliz alguien tiene que tomar medicación y que no sólo afecta al trabajo si no a otra gente que te estima y te ve preocupado o enfadado o quizás hasta con desgana.

Un abrazo a todo sufridor, una llamada de atención a los que ponen a mandar a cualquier mediocre que les ha engañado, incluso a veces, durante años, y el mejor deseo para que los infelices repitan y repitan encarnación hasta que aprendan algo.